|
Poco se sabe del molino
hasta que en el año 1671, al volverse
a la situación de estanco en la fabricación
de pólvora, se arrienda al asentista Don Francisco
Hurtado por 3.000 reales anuales de renta. A partir de ese
momento el molino de Javali Viejo estará a cargo de
sucesivos arrendatarios hasta 1747. En ese
año, vista la pésima calidad de la pólvora
de guerra y que los asentistas no podían cumplir con
sus compromisos de suministro, hace que el Estado decida convertirse
en fabricante. Así por Real Orden de Io de Julio de
1747 la Real Hacienda se incauta del molino
de Javali Viejo, llamado también alto o nuevo y de
otros dos situados cerca de la Ñora. Ambos molinos
pasaran a constituir las Reales Fábricas de Pólvoras
de Murcia, nombrándose veedores (controladores) de
la producción de pólvora de guerra, cargo que
recaerá en oficiales del Cuerpo de Artillería.
En otro orden de cosas, el 29 de mayo de 1751,
Don Juan Francisco Carrillo de Albornoz, propietario del Mayorazgo
de Javali Viejo por aquel entonces, consigue del Marqués
de la Ensenada que se le pague un censo de 1860 reales
anuales por el molino que se le expropio el 1 de julio
de 1747 y además con efecto retroactivo a
la fecha de incautación.
En 1789
se producirá la primera ampliación de los molinos
del Javali Viejo al adquirirse, esta vez por compra, un terreno
para construir el primer edificio de oficinas y viviendas
con que contarán los molinos. Consistía en dos
pequeños pabellones para el administrador y el sobrestante
y se adornaba la fachada con un escudo de piedra. Fue diseñado
por el arquitecto Don Manuel de la Ballina y construido por
Don Lorenzo Alonso Franco. Se derribaría al construir
el actual edificio principal en 1862.
El período comprendido
entre 1747 a 1802, fecha
en la que acabará la administración directa
de la Hacienda, estará marcado por fraudes, desordenes
y falta de potencia de la pólvora. Ante esta situación
hacia 1790, el Gobierno enviará una
comisión de oficiales de artillería, entre los
que se encontraba el entonces Coronel Don Tomas de Moría,
para que visiten las fábricas de pólvoras europeas.
Vuelta la comisión, a Moría se le nombrará
inspector general para el ramo de las pólvoras, con
la misión de poner orden en este sector. Recorrerá
los molinos existentes en España y emitirá un
informe del que principalmente interesa la decisión
de que los molinos de Murcia sean los encargados exclusivamente
de fabricar pólvora de guerra y que sean dirigidos
por el Cuerpo de Artillería. La elección la
hará sobre la base de la proximidad de la Salitrería
-Refinería de Murcia, las minas de azufre Hellín,
así como la abundancia de agua. Decide que para su
mejor organización y economía, las fabricaciones
deben reunirse en un solo lugar, prefiriendo los molinos de
Javali Viejo a los de la Ñora. Entre otras cosas porque
los primeros estaban bien comunicados, mejor conservados y
rodeados de tierras eriales más fáciles de adquirir
para sucesivas ampliaciones. Introduce también el concepto
de seguridad, tanto para las personas como para los edificios.
De ahí el sugerir que no se trabaje de noche, arbolado,
merlones, etc.
 |
Fábrica de Salitre
ubicada en Murcia, precedentemente de la Fábrica de
Pólvoras de Javalí Viejo
|