Los auroros murcianos
de Javalí Viejo
El canto polifónico
de los auroros murcianos en su condición de patrimonio
inmaterial guarda una estrecha similitud conceptual y musical
con otras tradiciones mediterráneas (sefardí, sarda
y corsa). El canto de las salves de los auroros en las madrugadas
dominicales, al igual que sucede con los cantos monásticos,
representan una especial manera de santificar el día del
Señor, el canto vespertino muestra como señala Miguel
Sánchez “una disposición especial al acercamiento
a Dios y para conseguir la más alta elevación de
los sentimientos religiosos a través de la oración
y del canto. Tanto en la tradición monástica como
en la secular se han aprovechado las horas del silencio nocturno
para la meditación, el recogimiento y el diálogo
con el Todopoderoso.”
Las denominadas campanas
de auroros murcianas agrupan en su seno a personas que participan
de unos mismos principios de fe y que organizados en entidades
religiosas, hermandades y cofradías, fundadas al menos
en los siglos XVIII y XIX, salen en las noches de canto o despiertas,
domingos en la madrugada, a cantar salves a la Virgen María
en sus distintas advocaciones, a Cristo y a los Santos, con la
finalidad de despertar a los hermanos para que acudieran a rezar
el Santísimo Rosario y después escuchar la misa
primera o de alba que de antiguo se oficia a las 6 de las mañana.
En el canto de la aurora
murciana queda patente unos contenidos religiosos que denotan
una clara orientación o funcionalidad ligada siempre al
ritual religioso, la despierta de la aurora, quehacer cotidiano
y siempre repetitivo, como expresión fundamental de las
hermandades de auroros, en suma, fiel reflejo de la tenacidad
de un sentimiento religioso cuya actividad piadosa se ajusta con
exactitud al ciclo litúrgico. A esto hay que añadir
el papel ancestral que desempeña el canto de la aurora
como elemento catequizador del pueblo.
El conjunto de las salves
que forman el oratorio, muchas veces, común y coincidente
entre las distintas campanas de auroros, unidas al conjunto de
melodías tradicionales, ajustadas al ciclo litúrgico
correspondiente, no se puede desvincular de las creencias religiosas
del pueblo sencillo. Cuando esta circunstancia surge es cuando
el canto de la aurora pierde su sentido de ser y desaparece de
forma definitiva. El canto de la aurora no se puede interpretar,
simplemente como un canto más. Cuando a éste se
le despoja de su razón de ser, de sus circunstancias ambientales,
de su ritual, deja de tener sentido y acaba por desaparecer como
así sucede, desgraciadamente, en la segunda parte del siglo
XX.
En la actualidad la despierta
de la aurora se celebra en determinadas ocasiones señaladas
como la víspera de la festividad de San José en
el mes de marzo, en el mes de mayo o coincidente con la festividad
Purísima en el mes de diciembre. Desde el último
domingo de septiembre y durante todos los domingos del mes de
octubre se suceden distintos encuentros de auroros precedidos
por los correspondientes rosarios de la aurora en Alcantarilla,
Santa Cruz, Javalí Viejo, Abanilla y Javalí
Nuevo. En el mes de diciembre se viene celebrando en La Copa (Bullas),
en 2005 por quinto año consecutivo, una serenata a la Inmaculada
Concepción. También se celebran novenarios en Rincón
de Seca en el mes de noviembre y El Palmar en octubre. Los auroros
de Yecla el último domingo del mes de enero siguen manteniendo
la tradición de festejar la solemne entrada de la imagen
de la Virgen de la Aurora en 1752. Los auroros de la huerta de
Murcia siguiendo una tradición más que centenaria
el Jueves Santo, por la tarde, en la plaza de San Agustín
de Murcia, cantan salves de pasión, ante la iglesia de
Nuestro Padre Jesús, frente al museo Salzillo. A lo largo
del año se participa también en gran número
de actos de naturaleza religiosa (misas, procesiones, festividades
religiosas y actos institucionales).
Los musicólogos que
estudian el canto de la aurora murciana coinciden en señalar
que resulta dificultoso datar con exactitud el origen de los cantos
polifónicos conservados por las hermandades de auroros,
en especial desde el siglo XVII, si bien es probable que la música
estuviera presente en ellas mucho antes de que se constituyeran
formalmente como tales entidades religiosas.
La necesidad de salvaguardar
el canto de los auroros múrcianos debe de contemplarse,
hoy en día, bajo la perspectiva de las recomendaciones
realizadas por la UNESCO sobre la salvaguardia del patrimonio
cultural inmaterial y sobre la cultura tradicional y popular.
La convención de la UNESCO sobre salvaguardia del patrimonio
cultural inmaterial (2003) considera que éste “se
transmite de generación en generación, es recreado
constantemente por las comunidades y grupos en función
de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia,
infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad
y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad
cultural y la creatividad humana.” Entiende que su salvaguardia
debe de concretarse en medidas encaminadas a garantizar su viabilidad
futura, señalando a tal fin “la identificación,
documentación, investigación, preservación,
protección, promoción, valorización, transmisión
-básicamente a través de la enseñanza formal
y no formal- y revitalización de este patrimonio en sus
distintos aspectos.” Estas medidas a nuestro modo de ver
tienen un alcance más limitado y generalista que las recomendaciones
que ese mismo organismo internacional realiza, en 1989, en relación
con la salvaguardia de la cultura tradicional y popular, como
parte integrante del “patrimonio cultural y de la cultura
viviente” y ante la extrema fragilidad que adoptan ciertas
formas, en particular, aquellos aspectos que tienen que ver con
las tradiciones orales.
Mediante Decreto 31//1998,
de 4 de junio, de la Consejería de Cultura y Educación,
se concede la medalla de Oro de la Región de Murcia a las
campanas de auroros de Alcantarilla, Abanilla, Yecla, La Copa
(Bullas), además de los situados en la huerta murciana:
El Palmar, Javalí Nuevo, Javalí Viejo,
Rincón de Seca y Santa Cruz. En la parte expositiva de
la propia disposición se indica que en la “instrucción
del expediente se ha puesto de manifiesto la importancia histórica
y artística de sus cantos, cuya singularidad y valores
han sido unánimemente reconocidos, llegando a afirmarse
por los estudiosos que por su considerable antigüedad y abolengo
como institución y por la originalidad y belleza de sus
expresiones artísticas y autenticidad de sus rituales,
los Auroros representan una de las más estimables joyas
del folklore español.”
Los Hermanos Mayores de
las Campanas de Auroros de Murcia,
diciembre de 2005